martes, 2 de agosto de 2011

El Templo de Artemisa en Éfeso (Maravilla antigua)

Construido hacia 550 a. C. y destruido por un incendio intencionado en 356 a. C., Alejandro Magno ordenó su reconstrucción, culminada tras su muerte en el año 323 a. C. Este nuevo templo, que debe ser considerado como el incluido dentro de la lista de las maravillas, fue destruido a su vez por los godos durante un saqueo en el año 262. 

Éfeso fue una ciudad griega del Asia Menor. Los Jonios se establecieron y fundaron una población alrededor del siglo XI a.C,  con el tiempo se convirtió en uno de los puertos comerciales más activos de la costa del Asia Menor.
Los antiguos habitantes de la región rendían culto a Cibeles, que luego, al asimilar la cultura griega, se transformó en culto a Ártemis o Artemisa
Según la leyenda, las Amazonas se detuvieron allí para orar a Ártemis y erigieron una estatua de la diosa en su paso por la región, cuando se disponían a atacar a Atenas. Según otra leyenda, allí levantó un templo Éfeso, hijo del río Cayster, de quien tomaría el nombre la ciudad allí construida
Ártemis era una de las principales diosas de la mitología griega. Era hija del dios Zeus y de Leto y hermana de Apolo. Era la rectora de las divinidades de la caza y de los animales salvajes, especialmente los osos. Ártemis era también la diosa del parto, de la naturaleza y de las cosechas


El templo fue construida a expensas de Creso  y diseñado por el arquitecto cretense Quersifrón, aunque fue terminado por el hijo de éste a su muerte. Según Plinio el Viejo (Escritor y enciclopedista romano del primer siglo de nuestra era), la construcción de este monumental templo duró 120 años y fue dirigida por varios arquitectos.

Antípatro de Sidón, quien lo incluye en la lista de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, dice: "He posado mis ojos sobre la muralla de la dulce Babilonia, que es una calzada para carruajes, y la estatua de Zeus de los alfeos, y los jardines colgantes, y el Coloso del Sol, y la enorme obra de las altas Pirámides, y la vasta tumba de Mausolo; pero cuando vi la casa de Artemisa, allí encaramada en las nubes, esos otros mármoles perdieron su brillo, y dije: aparte de desde el Olimpo, el Sol nunca pareció jamás tan grande".




Quién hace una descripción detallada del templo es el ya nombrado erudito romano Plinio el Viejo, aunque existen discrepancias en cuanto a las medidas que expresa. Según Plinio, el templo está construido mayoritariamente de mármol y cuenta con 127 columnas de 18 metros de altura. El templo habría medido 115 metros de largo por 55 metros de ancho. Al frente tenía una triple fila de ocho columnas, una hilera de nueve columnas en el fondo y 21 columnas a cada lado. En el interior, para dividir el templo en tres naves, también se habrían empleado columnas. La altura total del templo llegaría a los 20 metros. 


El 21 de julio 356 a.C., fecha que coincide con el nacimiento de Alejandro Magno, un incendio destruyó totalmente el templo. El incendio habría sido desatado por un pastor llamado Eróstrato, quien, según los relatos, estaba loco. Un relato de Valerio Máximo que llega hasta nuestros días dice: "Se descubrió que un hombre había planeado incendiar el templo de Diana en Éfeso, de tal modo que por la destrucción del más bello de los edificios, su nombre sería conocido en el mundo entero".
Cuando Alejandro Magno libera a la ciudad del poder persa e instaura un régimen político similar al de las demás ciudades griegas en el año 333 a.C., impresionado por los relatos de la destrucción del templo, que coincidían con la fecha de su nacimiento, ofrece a los habitantes de la ciudad la reconstrucción del templo. Éstos no aceptan el ofrecimiento, aduciendo que no podían aceptar que un dios reconstruyera el templo de otro dios.
A la muerte de Alejandro, los sucesores de éste, los Seléucidas, ordenan la reconstrucción del templo en el año 323 a.C. Esta reconstrucción habría sido llevada a cabo por el arquitecto macedonio Dinócrates, quien habría sido el que llevó a cabo las mediciones para la construcción de la ciudad de Alejandría. El templo fue ornamentado con numerosas obras aportadas por todo el mundo griego, incluyendo un retrato pintado por Apeles (el más famoso pintor griego) de Alejandro Magno.
El templo mantuvo su esplendor por varios siglos. Sin embargo, durante la dominación romana, una invasión de los godos en el año 262 de nuestra era acabó con el incendio del templo. Como por aquella época la mayoría de la población profesaba el cristianismo, el templo no fue reconstruido y los restos del templo se derribaron para reutilizar sus materiales en otras construcciones.
En el año 1869, una expedición arqueológica del Museo Británico descubrió las ruinas del templo, rescatándose algunas estatuas, aunque solo encontraron una de las 127 columnas en pie. También se descubrió que el templo descansaba sobre una plataforma, a la que se subía por una escalinata circular de diez peldaños


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